Lo que la familia obtiene y ninguna firma ofrece por sí sola
Las estructuras fallan en las uniones
Rara vez revisan conjuntamente un trust, una sociedad holding y el traslado de un hijo al extranjero quienes los constituyeron por separado. Normas sobre sociedades extranjeras controladas, registros de titularidad real, una obligación de información que cada firma daba por cubierta por otra: los errores se sitúan donde las piezas se encuentran. Diseñamos las uniones porque vemos el conjunto.
Apta para la operativa bancaria desde el primer día
Muchas estructuras correctas no pueden abrir una cuenta porque un departamento de cumplimiento normativo no logra seguirlas. Una estructura diseñada por un banco incorpora desde el inicio la documentación que los bancos y los bancos corresponsales esperan.
Fijo, acreditable, transparente
Cada etapa se presupuesta por escrito antes de su inicio. El diagnóstico se abona íntegramente a cuenta del diseño. Las firmas colaboradoras facturan directamente a la familia, con sus propias tarifas y sin margen añadido por parte del Banco.
Independencia en la selección
IFB no es propietario de ninguna de las sociedades fiduciarias, despachos de abogados ni asesores fiscales con los que colabora y no percibe comisión alguna de ellos. Un colaborador que deje de servir a la familia es sustituido.
Un solo expediente, una sola memoria
La familia expone su historia una sola vez. Cuando el fundador ya no pueda actuar, los herederos dispondrán de un único interlocutor que conoce cómo y por qué se construyó el conjunto, y no de un cajón lleno de cartas de encargo.
Comience con una primera conversación de 45 minutos, gratuita y confidencial desde la primera palabra. Si basta un paso sencillo, un testamento, una sociedad o una cuenta, así se lo indicaremos.