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Fraude financiero

Estafa de los billetes tintados de negro

International Finance Bank LTDRevisado en octubre de 20263 min de lectura

Dinero «entintado» o negro y fraude de la «solución SSD»

El denominado fraude del dinero negro es una antigua estafa de pago anticipado en la que los delincuentes afirman poseer grandes cantidades de billetes genuinos que supuestamente han sido recubiertos, teñidos o tratados químicamente para su transporte encubierto. A las víctimas se les dice que el dinero solo puede devolverse a la circulación normal mediante un producto químico poco común, a menudo llamado «solución SSD», «líquido de activación» o «agente de limpieza de divisas».

Esta explicación es falsa. No existe ningún procedimiento bancario, de banca central, aduanero, diplomático ni de seguridad legítimo en el que se transporten billetes válidos bajo un recubrimiento negro removible para «limpiarlos» posteriormente con una solución química privada. Toda la construcción es teatral. Su finalidad es crear la apariencia de complejidad técnica e inducir a la víctima a pagar comisiones por adelantado.

El fraude suele comenzar con la exhibición de un estatus. El autor puede afirmar que está vinculado a un antiguo jefe de Estado, a una familia ministerial, a un servicio de inteligencia, a una casa real o a una estructura de inversión bloqueada. Con frecuencia se muestran documentos de identidad falsificados, sustraídos o utilizados indebidamente para generar credibilidad. A continuación se le presentan a la víctima unos supuestos «billetes negros» (black notes), normalmente exhibidos en maletas, cajas fuertes, cajas de seguridad o embalajes de estilo diplomático.

A continuación suele realizarse una demostración. Se selecciona un billete ennegrecido y aparentemente se limpia con un líquido. El resultado parece un billete auténtico. En realidad, la demostración está escenificada. El estafador puede sustituirlo por un billete real, utilizar una muestra preparada de antemano o retirar un recubrimiento superficial de un único billete genuino. El resto de la supuesta moneda suele ser papel sin valor o material de escaso valor.

El punto decisivo de monetización es la supuesta necesidad de una solución SSD. Se informa a la víctima de que debe adquirir una cantidad mayor del producto químico antes de poder recuperar la totalidad del importe. Una vez efectuado el primer pago, se suceden nuevas exigencias: tasas de aduana, gastos de legalización, costes de almacenamiento, escoltas de seguridad, gastos de laboratorio, autorizaciones bancarias o gestiones diplomáticas. Los pagos se intensifican hasta que la víctima deja de pagar.

La «solución SSD» no es un producto financiero ni químico reconocido. La sigla carece de un significado estable y es adaptada por los delincuentes según convenga a su relato. Puede describirse como «solución especial», «solución de seguridad» o «solución para billetes desfigurados», pero ninguno de estos términos se corresponde con una práctica institucional legítima.

Las sustancias utilizadas para ennegrecer los billetes de muestra suelen ser materiales corrientes, como tinte, tinta, mezclas a base de yodo, betún para calzado, recubrimientos a base de carbono, cera, pegamento o compuestos de rotulador. Estos materiales no son prueba de valor oculto. Son simple atrezo.

Desde la perspectiva del riesgo bancario, toda propuesta que implique la limpieza, activación, liberación o restauración de moneda física debe considerarse fraudulenta. El riesgo no es meramente financiero. Las víctimas también pueden verse expuestas a imputaciones penales si participan a sabiendas en la manipulación de efectivo oculto, billetes presuntamente falsificados, moneda no declarada o fondos supuestamente sujetos a sanciones.

Los clientes, intermediarios y contrapartes deben rechazar de inmediato tales propuestas. No debe adelantarse ningún fondo, firmarse ningún documento ni celebrarse ninguna reunión en privado. Todas las comunicaciones, documentos de identidad, instrucciones de pago, fotografías, vídeos, números de teléfono, direcciones de correo electrónico, direcciones de monedero y datos bancarios deben conservarse para las autoridades policiales y para la revisión interna de Cumplimiento normativo.

La conclusión es inequívoca: los esquemas de recuperación de «dinero negro» son fraudes. La «solución SSD» no existe como instrumento bancario legítimo. Cualquier inversión, comisión o pago de facilitación vinculado a una propuesta de este tipo se perderá casi con toda seguridad.

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